La Ruta Morada de las Hoces del Cabriel, conocida también como Los Cuchillos – Barranco Moluengo, es uno de esos itinerarios cortos que engañan en el papel: apenas 5,7 kilómetros homologados (5,8 km medidos sobre la traza del GPX oficial) que esconden un descenso vertiginoso al fondo de un cañón y una remontada que hace sudar de verdad. El bucle arranca en la explanada del Puerto de Contreras, sobre el borde del cañón a unos 880 metros, y desciende sin contemplaciones hasta el cauce del río Cabriel, en torno a los 560-580 metros, para después volver a subir los más de trescientos metros perdidos. No es una cumbre ni un mirador cómodo: es una bajada a las entrañas de la roca y una vuelta cuesta arriba que conviene no subestimar.
El premio está en los Cuchillos de Contreras, esas agujas y paredes de estratos verticales —Torre Negra, Torre Cabriel— que el agua del Cabriel ha ido afilando durante millones de años hasta dejarlas como hojas de piedra clavadas en el barranco. Caminar entre ellas, con el río abajo y los buitres planeando sobre las cornisas, es una de las estampas geológicas más rotundas del interior valenciano. La ruta discurre íntegramente por el lado valenciano del parque, con salida desde Villargordo del Cabriel y aparcamiento gratuito sin reserva, lo que la diferencia del célebre y hoy cerrado Sendero del Mirasol del lado conquense.
La geología es la verdadera protagonista. Los cuchillos no son un capricho del paisaje, sino el resultado de la erosión diferencial sobre potentes bancos de calizas y dolomías plegados y puestos casi en vertical: el río se ha llevado los materiales más blandos y ha dejado en pie los estratos duros, alineados como las hojas de una baraja de roca. El resultado son crestas afiladas, paredes de decenas de metros y un encajamiento profundo del Cabriel que justifica por sí solo la declaración de la zona como Reserva Natural de las Hoces del Cabriel en 1995 y, más tarde, como Parque Natural. Es un libro de geología abierto a cielo descubierto, y la Ruta Morada lo atraviesa por dentro.
Conviene aclarar una confusión muy extendida, porque aquí hay dos lados y una frontera administrativa de por medio. Esta ruta es la del lado valenciano (Villargordo del Cabriel, provincia de Valencia), gestionada por la Generalitat Valenciana, con acceso libre y gratuito. El otro lado, el de Cuenca (Castilla-La Mancha), es donde estaba el clásico Sendero del Mirasol, también llamado de los Cuchillos de Contreras: ese itinerario está cerrado al público desde el 19 de marzo de 2024, después de que la Audiencia Provincial de Cuenca declarase privado el camino del Mirasol y el propietario restringiera el paso. Adentrarse hoy en el camino del Mirasol es entrar en propiedad privada. Las alternativas legales que quedan en el lado manchego son el Camino de la Fonseca y el Puntal de las Palomas. Si has leído sobre los cuchillos en guías antiguas, casi seguro hablaban del Mirasol; esta ficha describe el itinerario valenciano, que sigue abierto.
El carácter de la ruta lo marcan dos tramos. Primero, el descenso equipado: una bajada estrecha, empinada y expuesta, con cadenas, pasamanos y escalones tallados o instalados para salvar los resaltes más comprometidos, donde el borde del cañón está siempre demasiado cerca. Después, la remontada de regreso, los más de 313 metros que hay que recuperar para volver al Puerto de Contreras, que es con diferencia la parte más exigente del día, sobre todo si aprieta el calor. Entre medias, el barranco Moluengo regala un tramo de bosque de ribera más amable antes de afrontar la subida final. Corta sí, pero con chicha: nada de pasear con las manos en los bolsillos.