Monfragüe es el parque nacional del bosque mediterráneo y de la avifauna ibérica por excelencia: 17.852 ha, 286 parejas de buitre negro, 12 parejas de águila real, una decena de parejas de águila imperial ibérica y la mayor concentración mundial reproductora de buitre negro. La Ruta Roja —el itinerario más popular del parque, 8 km circulares— enlaza Villarreal de San Carlos con el Castillo de Monfragüe (siglo IX) y desciende al célebre Salto del Gitano, el risco de cuarcita sobre el Tajo donde nidifican literalmente decenas de parejas de buitre leonado, alimoche y cigüeña negra.
La Ruta Roja es la ruta de Monfragüe. Si visitas el parque y solo tienes tiempo para una caminata, esta es. 8 km, 4 horas con paradas de observación, desnivel moderado, balizamiento perfecto y dos puntos fortísimos: el Castillo de Monfragüe (380 m) con vistas de 360° sobre el parque y el Mirador del Salto del Gitano, donde los buitres leonados pasan a metros de la barandilla en sus vuelos térmicos matinales. Es ruta diseñada para que el visitante medio vea el parque, lo entienda y le merezca la pena el viaje hasta Cáceres.
El arranque está en Villarreal de San Carlos, único núcleo habitado dentro del parque, fundado por Carlos III en 1781 como puesto de control de bandoleros. Tiene Centro de Visitantes (gratuito, con maquetas y proyección audiovisual), aparcamiento, bar y restaurante. La ruta cruza el pueblo, desciende al cauce del arroyo Malvecino y trepa por una pista bien marcada hasta el Castillo de Monfragüe (siglo IX, ampliado por almohades), del que solo queda una torre y los muros perimetrales, pero que ofrece la mejor panorámica del parque: el meandro del Tajo a un lado, el de Tiétar al otro, las sierras de la Vera al norte.
De ahí baja al Mirador del Salto del Gitano, el promontorio que mira al risco de Peñafalcón sobre el Tajo. Si visitas en marzo-junio (cría de las grandes rapaces) verás buitres leonados a metros, cigüeña negra al fondo y, con suerte y prismáticos, águila imperial ibérica (no más de 10 parejas en el parque). En verano la actividad cae con el calor extremo. La vuelta a Villarreal se hace por la otra orilla del Tajo cruzando el Puente de Cardenal, un puente del siglo XV que las inundaciones de 2010 dañaron y que se rehabilitó posteriormente. Toda la ruta es balizada en rojo: perderse es prácticamente imposible.