Un archipiélago de 19 islas e islotes al sur de Mallorca, declarado Parque Nacional Marítimo-Terrestre en 1991 (Ley 14/1991). Tras la ampliación marítima de 2019 (Acuerdo del Consejo de Ministros, BOE-A-2019-2215), su superficie alcanzó las 90.800,52 hectáreas — 89.482,52 marítimas y 1.318 terrestres — convirtiéndolo en el mayor parque nacional marítimo del Mediterráneo occidental. El detalle relevante para el senderista es que la visita terrestre solo se accede en barca autorizada desde Colònia de Sant Jordi, con cupo diario limitado y prohibición de pernoctar fuera del único refugio del puerto. Es, junto con las Islas Atlánticas, uno de los dos parques nacionales españoles cuya principal singularidad ocurre bajo el agua: 500 especies marinas catalogadas, 214 peces, la mayor biodiversidad ictiológica documentada del Mediterráneo.
La isla principal es Cabrera Gran (~17 km², punto culminante 172 m), seguida de la isla de Conejera (s'Illa des Conills) y 17 islotes menores. La Sa Cova Blava ("Cueva Azul") es la cavidad litoral más visitada del parque: cueva tectónica con margocalizas estratificadas y fósiles de ammonites del Jurásico (201-145 millones de años), dimensiones ~120 × 75 m con altura interior 6-20 m, accesible solo por mar. El Castillo de Cabrera (s. XIV, primera referencia documental 1410) corona la entrada del puerto, defensa frente a la piratería norteafricana.
Los fondos marinos del parque son uno de los mejor conservados del Mediterráneo, con praderas extensas de Posidonia oceánica y más de 500 especies marinas catalogadas, de las cuales 214 son peces (la mayor biodiversidad ictiológica del Mediterráneo). La fauna terrestre destaca por la lagartija balear (Podarcis lilfordi), endémica con hasta 23 subespecies aceptadas — la mayoría en el archipiélago de Cabrera, que constituye su núcleo poblacional principal tras su extinción en Mallorca y Menorca.
Las aves marinas emblemáticas: pardela balear (Puffinus mauretanicus, endémica baleárica en peligro crítico), cormorán moñudo, gaviota de Audouin y halcón de Eleonora. La gestión está transferida a la Comunidad Autónoma Illes Balears desde julio de 2009. Reconocimientos: ZEPA, LIC y ZEPIM (Protocolo de Barcelona del Mediterráneo).
Rutas que merece la pena conocer — La visita terrestre comienza siempre en el puerto natural de Cabrera Gran, único punto de desembarco autorizado tras embarcar desde Colònia de Sant Jordi con cupo diario limitado. Desde allí parten dos itinerarios principales en la isla principal: el sendero al Castillo de Cabrera (s. XIV) en 30 minutos de subida con vistas en horizontal sobre el puerto y la bocana, y el sendero más largo a Es Sòn de la Vacca y el faro de Ensiola (1,5 horas ida) que recorre matorral mediterráneo bajo, antiguas eras y miradores sobre el mar abierto donde con suerte se observan delfines y pardelas. La parada estrella es la Cova Blava, accesible solo desde embarcación (incluida en la mayoría de excursiones diarias): cavidad litoral con paredes de margocalizas que reflejan la luz azul del agua y donde el oleaje ha tallado durante miles de años. Para quien quiera pernoctar dentro del parque, el único refugio del puerto requiere reserva previa con varias semanas de antelación, especialmente entre junio y septiembre.