Flora de montaña · nivel intermedio

Pino negro (pino moro).

El pino negro o pino moro (Pinus uncinata), el árbol que marca el techo del bosque en la alta montaña

El pino negro o pino moro (Pinus uncinata Ramond ex DC., familia Pinaceae) es una conífera de montaña que forma el piso de vegetación arbolada más alto de la Península: marca el límite superior del bosque —el timberline— antes de ceder el terreno al piso alpino de pastos y roquedo. Domina en el Pirineo y aparece en enclaves del Sistema Ibérico, entre los 1.600 y los 2.400 metros, y puede ascender hasta cerca de los 2.700. Su nombre científico alude a un rasgo inconfundible: las escamas de la piña terminan en una uña o gancho (del latín uncinatus, «ganchudo») curvado hacia la base, lo que le da un aspecto asimétrico que permite separarlo del pino silvestre. Es un árbol de crecimiento lentísimo, gran longevidad y una resistencia al frío, la nieve y el viento que ningún otro árbol ibérico iguala a esa altitud.

El árbol que pone el techo al bosque

Si subes una ladera pirenaica verás cómo el bosque cambia de árbol con la altura. Más abajo dominan el haya, el abeto o el pino silvestre; pero llegado a cierto punto todos se rinden y solo queda uno en pie: el pino negro. Es la especie que mejor define el piso subalpino, y forma lo que los ecólogos llaman el límite superior del bosque o timberline: la frontera arbórea por encima de la cual ya no crece ningún árbol y empieza el dominio de los pastos, el matorral rastrero y la roca desnuda del piso alpino. Esa posición de avanzadilla, en el filo de lo que la vida arbórea puede soportar, es lo que hace de este pino un árbol singular y un excelente indicador de altitud para quien camina.

Cómo reconocerlo

El pino negro es una conífera de tamaño modesto: rara vez supera los veinte o veinticinco metros, y a menudo se queda muy por debajo. Su aspecto cambia drásticamente según dónde crezca. En las laderas resguardadas levanta un tronco alto y recto y forma bosques bastante densos; pero en las crestas y collados batidos por el viento adopta un porte achaparrado, retorcido y tendido, esculpido por la ventisca, que es una de las imágenes más reconocibles de la alta montaña. La corteza es oscura —de ahí el nombre de «pino negro»—, gruesa y escamosa, y las acículas crecen en pares, cortas y de un verde intenso.

El rasgo que no falla es la piña. Mide unos 5 a 7 centímetros, tiene forma asimétrica y, sobre todo, las escamas de la cara más expuesta terminan en una apófisis ganchuda, una especie de uña curvada hacia la base de la piña. De ese gancho viene el epíteto científico uncinata, del latín uncinatus, «provisto de gancho». Si encuentras una piña pequeña, torcida y con esos ganchos, estás ante un pino negro y no ante otra cosa.

Pino negro frente a pino silvestre

Es la confusión más habitual, porque ambos comparten franjas de montaña y se mezclan en la zona de contacto. Conviene tener claras las diferencias:

  • La piña — la del pino silvestre es simétrica y de escamas con apófisis plana o poco prominente; la del pino negro es asimétrica y con escamas ganchudas. Es el carácter decisivo.
  • La altitud — el pino negro vive siempre por encima del silvestre; es el más alpino de los pinos ibéricos y ocupa el último escalón antes de la zona de pastos.
  • La corteza — la del pino silvestre es anaranjada y se desprende en placas en la parte alta del tronco; la del pino negro es más oscura y uniforme.
  • El porte — en altura, el pino negro tiende a achaparrarse y retorcerse para sobrevivir al viento, mientras que el silvestre conserva mejor su silueta esbelta.

El bosque que forma: pinares con rododendro

El pinar de pino negro no es un bosque cualquiera. En el Pirineo, la comunidad más típica es el pinar de pino negro con rododendro (Rhododendron ferrugineum), un sotobosque que en junio y julio se cubre de flores rosadas y bajo cuyo dosel crecen el arándano (Vaccinium myrtillus), el enebro rastrero y diversos musgos. Estos bosques cumplen además una función protectora de primer orden: su poderoso sistema radicular fija el suelo de las laderas, frena la erosión y actúa como pantalla natural frente a los aludes, razón por la cual su conservación importa mucho más allá de lo botánico.

Buena parte de estas formaciones están reconocidas por la Unión Europea como el hábitat de interés comunitario 9430, «Bosques montanos y subalpinos de Pinus uncinata», que adquiere carácter prioritario cuando se asienta sobre sustratos yesosos o calcáreos. El proyecto europeo LIFE UNCINATA trabaja precisamente en la conservación y la resiliencia frente al cambio climático de los pinares de pino negro sobre suelos calcáreos del Pirineo, un caso casi único en el mundo.

Longevidad y resistencia

Como tantos árboles de condiciones extremas —y al modo de la sabina albar o el tejo—, el pino negro crece muy despacio y vive mucho. A los ejemplares más viejos se les atribuyen edades que pueden superar los seiscientos años; conviene tomar las cifras máximas con la prudencia de siempre, porque datar con exactitud un tronco viejo no es sencillo, pero su lentísimo crecimiento y los anillos contados en estudios dendrocronológicos confirman que se cuenta entre los árboles más longevos de nuestra alta montaña. Esa longevidad va de la mano de una tolerancia al frío, la nieve y el viento que ningún otro árbol ibérico iguala a semejante altitud: es, literalmente, el árbol que resiste donde ya no resiste ningún otro.

Dónde verlo

  • Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (Lleida) — el pino negro es aquí el árbol emblemático del piso subalpino, y el pinar con rododendro es una de las comunidades más típicas del parque.
  • Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca) — domina las umbrías de innivación prolongada y sustrato ácido, formando el límite superior del bosque en buena parte del macizo.
  • Pirineo en general — desde Navarra y Aragón hasta Cataluña, es el árbol que cierra el bosque por arriba en casi toda la cordillera.
  • Enclaves del Sistema Ibérico — pequeñas poblaciones naturales en la Sierra de Gúdar (Teruel) y la Sierra Cebollera (La Rioja y Soria), en el límite meridional de su área de distribución.

Un apunte para el senderista: el pino negro es un compañero fiable para interpretar la montaña. Cuando los bosques empiezan a aclararse, los troncos se retuercen y aparecen esas piñas ganchudas, sabes que estás cerca del techo del bosque y a un paso del paisaje abierto de la alta montaña. Como siempre, la norma es respetar la regeneración —estos pinares se recuperan con extraordinaria lentitud— y no salirse de las sendas.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿En qué se diferencia el pino negro del pino silvestre?

El carácter que no engaña es la piña: la del pino silvestre es simétrica y de escamas casi planas, mientras que la del pino negro es asimétrica y sus escamas rematan en una uña o gancho curvado, el rasgo que da nombre a la especie (Pinus uncinata). A esto se suma la altitud, porque el pino negro vive siempre por encima del silvestre y es la conífera que marca el final del bosque, hacia los 2.400 metros y a veces más arriba.

La corteza también ayuda: la del silvestre es anaranjada y se desprende en placas en la parte alta del tronco, mientras que la del pino negro es más oscura y uniforme. En la franja donde ambos coinciden conviven mezclados, así que lo más fiable es agacharse a mirar una piña caída.

¿A qué altura crece el pino negro y es el árbol que vive a más altitud de España?

Sí: el pino negro es el árbol que sube más arriba en la Península. Forma masas continuas entre los 1.600 y los 2.400 metros y algunos ejemplares aislados llegan a empinarse hasta cerca de los 2.700 metros, donde ya ningún otro árbol resiste. Por encima de él solo quedan los pastos alpinos, el matorral rastrero y la roca desnuda.

Esa posición de avanzadilla lo convierte en un buen indicador para el senderista: cuando el bosque empieza a aclararse y aparecen los pinos retorcidos por el viento, estás cerca del límite arbóreo y a un paso de los canchales y gleras del piso alpino.

¿Cuántos años puede vivir un pino negro?

Es uno de los árboles más longevos de nuestra alta montaña. Su crecimiento es lentísimo —los anillos son finísimos por el frío y la cortísima estación de vegetación— y a los ejemplares más viejos se les atribuyen edades que pueden superar los seiscientos años, confirmadas mediante estudios dendrocronológicos en el Pirineo, como los realizados en Aigüestortes.

Conviene tomar siempre las cifras máximas con prudencia, porque datar un tronco viejo con exactitud no es sencillo. Aun así, comparte esa estrategia de vida lenta con otros veteranos de la montaña ibérica como el tejo o la sabina albar.

¿Dónde se puede ver el pino negro en España?

Su reino es el Pirineo, de Navarra a Cataluña. Dos parques nacionales son referencia segura: el de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (Lleida), donde el pinar de pino negro con rododendro tapiza muchas laderas y rodea buena parte de los ibones, y el de Ordesa y Monte Perdido (Huesca), donde forma el límite del bosque en las umbrías de innivación prolongada.

Fuera del Pirineo sobreviven pequeñas poblaciones naturales en el Sistema Ibérico, sobre todo en la Sierra de Gúdar (Teruel) —el pinar de pino negro más meridional de Europa— y la Sierra Cebollera (La Rioja y Soria), en el límite sur de su área. Muchos de estos pinares están protegidos como hábitat prioritario dentro de la Red Natura 2000.

¿Es lo mismo el pino negro que el pino moro o el pino mugo?

Pino negro y pino moro son dos nombres para la misma especie, Pinus uncinata; el segundo se usa sobre todo en Aragón, y en catalán se llama pi negre. No hay que confundirlo, en cambio, con el pino laricio o salgareño (Pinus nigra), una conífera de media montaña que en algunas comarcas también recibe el nombre de «negral» —aunque ese nombre se aplica más a menudo al pino resinero (Pinus pinaster).

El caso del pino mugo (Pinus mugo) es más sutil: es una especie hermana, de porte rastrero y propia de los Alpes y la Europa central, tan próxima que algunos botánicos tratan nuestro pino negro como una subespecie suya (Pinus mugo subsp. uncinata). En la práctica, el árbol erguido que verás haciendo el techo del bosque pirenaico es Pinus uncinata.

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