Geología de montaña · nivel intermedio

Canchal, pedrera o gleras.

Acumulaciones de derrubios de ladera: cómo cruzarlas sin lesionarse

Un canchal —también llamado pedrera o glera, y técnicamente talud o cono de derrubios— es una acumulación de fragmentos rocosos angulosos al pie de una pared o tapizando una ladera de montaña. Se forma sobre todo por gelifracción: el agua que se infiltra en las grietas de la roca se congela, aumenta de volumen y, con los ciclos repetidos de hielo y deshielo, fractura la pared en bloques que caen por gravedad y se ordenan en una pendiente homogénea que coincide con el ángulo de reposo de los derrubios. Por costumbre se distingue el canchal de bloques grandes, relativamente estable, de la pedrera o glera de cantos y gravilla, mucho más móvil bajo el pie.

Cómo se forma

El motor del canchal es la gelifracción o crioclastia. El agua penetra en las diaclasas y poros de la roca de las paredes altas; al helarse aumenta su volumen alrededor de un 9 % y ejerce una presión que va abriendo las fracturas. Repetido miles de veces, ciclo de hielo tras ciclo de deshielo, el proceso desgaja fragmentos que se precipitan ladera abajo y se acumulan al pie. El depósito adopta una pendiente regular —su ángulo de reposo—, que en los taludes de derrubios angulosos se mantiene por debajo de los 40 grados. Por eso los canchales tienen esa silueta tan reconocible de rampa uniforme adosada a la base de la pared.

Dentro del depósito hay una clasificación natural: los fragmentos pequeños (gravas) tienden a quedar en la parte alta y los grandes bloques ruedan hasta la parte baja. De ahí la distinción práctica del montañero entre la glera o pedrera de gravilla, móvil e incómoda, y el canchal de grandes bloques, más firme pero traicionero por las piedras que basculan.

Los peligros

  • Resbalones y esguinces: la gravilla cede bajo el pie y arrastra hacia abajo; es la causa más frecuente de torceduras de tobillo y rodilla en montaña.
  • Bloques basculantes: en el canchal de grandes piedras, algunas pivotan al pisarlas y pueden atrapar o golpear el pie.
  • Caída de piedras: al pie de paredes activas, los desprendimientos son frecuentes; un grupo que progresa en fila los provoca unos sobre otros.
  • Pérdida de referencias: muchos canchales borran el sendero, obligando a buscar hitos (mojones de piedras) para no perder la traza.

Cómo cruzarlos: técnica de progresión

La clave es el aplomo y la lectura del terreno. En la pedrera de gravilla conviene pisar con la planta entera, mantener el peso sobre la pierna de apoyo y, en bajada, aprovechar el deslizamiento controlado clavando el talón en pasos cortos. En el canchal de bloques se progresa saltando de piedra en piedra eligiendo las grandes y bien asentadas, probando el apoyo antes de cargar el peso y evitando las que «cantan» al pisarlas. En grupo, lo prudente es no caminar uno encima de otro sino en diagonal o en abanico, para que las piedras que se sueltan no golpeen al de abajo, y mantener distancia. Los bastones ayudan al equilibrio, y el casco es recomendable al pie de paredes con riesgo de desprendimiento.

Dónde son habituales

Los canchales son un elemento omnipresente de la alta montaña española: abundan en los Picos de Europa (las laderas de Peña Vieja están entre las mejor estudiadas), en el macizo de Las Ubiñas, en las gleras de Gredos en torno a la Laguna Grande y el Almanzor, en el Pirineo y en Sierra Nevada. Son terreno típico de los últimos tramos de las ascensiones a cumbres, justo donde la fatiga aprieta y conviene extremar la atención.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Qué es exactamente un canchal?

Un canchal es una acumulación de fragmentos de roca angulosos al pie de una pared o sobre una ladera de montaña, generada cuando la helada va resquebrajando la roca de los escarpes superiores y los trozos caen por gravedad. Recibe muchos nombres según la zona: pedrera, glera, tartera en el Pirineo y la Cataluña interior, y en lenguaje técnico talud o cono de derrubios. Es una de las formas del relieve periglaciar más abundantes de la alta montaña, y aparece sobre todo en los últimos repechos hacia las cumbres.

¿Cuál es la diferencia entre un canchal y una pedrera o glera?

No son fenómenos distintos, sino el mismo depósito visto según el tamaño de las piedras. Por costumbre montañera se reserva la palabra canchal para el terreno de bloques grandes, del tamaño de un balón o mayores, relativamente firmes aunque alguno bascule al pisarlo. En cambio se llama pedrera o glera al terreno de cantos pequeños y gravilla, que cede y resbala bajo el pie. En la práctica, un mismo talud suele tener gravilla arriba y bloques abajo, así que el caminante pasa de uno a otro sin solución de continuidad.

¿Por qué los bloques más grandes quedan abajo y la gravilla arriba?

Es un efecto de clasificación natural por tamaño. Cuando un fragmento se desprende de la pared y cae sobre la ladera, cuanto mayor es el bloque, más lejos rueda y rebota antes de detenerse, de modo que las piedras grandes se acumulan en la parte baja del depósito y los cantos finos quedan retenidos cerca de la cabecera. Por eso una pedrera de cantos suele endurecerse en bloques a medida que se desciende, y conviene leer el terreno antes de elegir por dónde cruzar.

¿Cómo rompe la helada la roca para formar un canchal?

El proceso se llama gelifracción o crioclastia. El agua de lluvia o deshielo penetra en las grietas y poros de la roca; al congelarse aumenta su volumen alrededor de un 9 % y empuja las paredes de la fisura con una fuerza considerable. Repetido a lo largo de innumerables ciclos de hielo y deshielo, este efecto de cuña va desgajando fragmentos angulosos que se precipitan ladera abajo. Es la misma familia de procesos que esculpe la alta montaña, emparentada con la formación de lapiaces y otros relieves de roca desnuda.

¿Qué significa que un talud está en su ángulo de reposo?

El ángulo de reposo es la máxima inclinación a la que las piedras sueltas se sostienen sin deslizarse, y marca la pendiente característica del canchal. En los taludes de derrubios de montaña esa inclinación es elevada pero se mantiene por debajo de los 40 grados; por encima de ese límite los fragmentos no se detendrían. De ahí esa silueta de rampa uniforme adosada a la base de la pared. Cuando se pisa un depósito que está justo en su ángulo de reposo, cualquier sobrecarga rompe el equilibrio y la gravilla empieza a deslizar; por eso un canchal recién alimentado por desprendimientos resulta especialmente inestable.

Más términos.

El glosario completo con todas las definiciones del senderismo y la montaña españoles, organizadas por categoría.

Ver glosario completo