Foto: Vyacheslav Argenberg · CC BY 4.0
Cartografía y geomorfología · nivel intermedio

Morrena.

Acumulación de cantos, gravas, arenas y limos transportados y depositados por un glaciar. Existen morrenas laterales (en los flancos del glaciar), frontales (en el frente de avance), centrales (en la unión de dos glaciares confluentes), de fondo (bajo el hielo) y suprareglaciares (sobre el hielo). Son la huella geomorfológica más visible que dejan los glaciares al retirarse y permiten reconstruir su extensión máxima.

Origen del término

La palabra morrena entra al castellano desde el francés moraine, que a su vez procede del dialecto saboyano morena (suelo pedregoso), término que los pastores alpinos usaban para describir los cordones de cantos abandonados por los glaciares al retirarse. La geología moderna formaliza el término a partir de los trabajos de Louis Agassiz (1840), que demostró el origen glaciar de los grandes depósitos pedregosos europeos cuaternarios.

Tipos de morrena según posición

La clasificación canónica de morrenas, recogida por el IGME en sus mapas geomorfológicos, distingue cinco tipos según su posición respecto al glaciar que las generó:

  • Morrenas laterales — Cordones longitudinales de cantos depositados a ambos lados del glaciar, donde la lengua de hielo entra en contacto con las paredes del valle. Son las más fáciles de identificar a posteriori: al retirarse el glaciar, quedan dos crestas paralelas de cantos a lo largo del valle. Ejemplos visibles en el valle de Pineta (Pirineo aragonés) o en el valle del Lago de Sanabria.
  • Morrenas frontales o terminales — Arcos o cordones transversales depositados en el frente del glaciar, marcando su extensión máxima histórica. Cuando el glaciar avanza, empuja material acumulado; cuando retrocede en pulsos, deja varios arcos sucesivos llamados morrenas de retroceso o retreat moraines. La gran morrena frontal del valle de Tena (Sallent de Gállego) marca el límite del glaciar pleistoceno.
  • Morrenas centrales o medianas — Cordones longitudinales en el centro del glaciar, formados por la unión de las morrenas laterales de dos glaciares confluentes. Cuando varios afluentes se unen, los glaciares mayores muestran varias morrenas centrales paralelas (visibles en glaciares actuales como el Aletsch alpino).
  • Morrenas de fondo — Capa irregular de cantos y arenas depositada bajo el glaciar, mezcla heterogénea (till) con cantos angulosos y matriz fina. Cubre extensas áreas del fondo de valles glaciares y constituye el sustrato típico de praderas alpinas y pastos de altitud.
  • Morrenas supraglaciares — Material depositado sobre la superficie del hielo, procedente del desprendimiento de las paredes superiores del valle. Cuando el glaciar se retira, queda como manto de cantos sobre el fondo, sin organización estructural clara.

Reconocimiento en campo

Identificar morrenas durante una excursión exige observar tres rasgos:

  • Forma del depósito: cordón longitudinal, arco transversal o manto irregular según el tipo.
  • Composición heterogénea: las morrenas mezclan cantos de tamaños muy variables (desde arenas a bloques de varios metros) sin clasificación granulométrica. Un río habría seleccionado los cantos por tamaño; un glaciar no.
  • Presencia de cantos estriados: bloques con surcos paralelos pulidos por la fricción contra otros cantos arrastrados por el hielo. Es la firma diagnóstica de origen glaciar.

Las morrenas frontales suelen cerrar valles formando umbrales: el agua acumulada por detrás puede generar lagos morrénicos como el Lago de Sanabria en Zamora (el mayor lago glaciar de la Península Ibérica) o las lagunas glaciares del Sistema Central.

Morrenas relevantes en España

La actividad glaciar en la Península Ibérica fue significativa durante el Pleistoceno y dejó morrenas reconocibles en cuatro sistemas montañosos:

  • Pirineos — los valles del Aragón, Tena, Gállego, Cinca y Noguera Pallaresa muestran morrenas frontales que llegaron a cotas de 600-900 m.
  • Cordillera Cantábrica — morrenas laterales y frontales en los valles de la vertiente norte de Picos de Europa (Bulnes, Cangas de Onís).
  • Sierra Nevada — morrenas frontales que descendieron hasta unos 2.050 m en el sistema del Veleta y por debajo de los 1.900 m en el valle del Guarnón. Aún se conservan relictos de hielo permanente en el Corral del Veleta.
  • Sistema Central — morrenas terminales del Circo de Peñalara y del Circo de Gredos al pie del Almanzor, hoy ocupadas por las grandes lagunas glaciares.
Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Qué es exactamente una morrena?

Una morrena es una acumulación de material rocoso sin clasificar que deposita un glaciar: una mezcla heterogénea de bloques, cantos, gravas, arenas y limos llamada técnicamente till. Lo que la delata es precisamente ese caos granulométrico, ya que un río habría ordenado los cantos por tamaño y un glaciar no. Las morrenas son la huella más visible que dejan los glaciares al fundirse y permiten reconstruir hasta dónde llegó el hielo. En España se reconocen en los circos glaciares de Pirineos, Sierra Nevada, Cordillera Cantábrica y Sistema Central.

¿Cuál es la diferencia entre una morrena lateral y una morrena frontal?

La morrena lateral es un cordón longitudinal de cantos que se deposita en los flancos del glaciar, donde el hielo roza las paredes del valle; al fundirse el glaciar quedan dos crestas paralelas que recorren el valle. La morrena frontal o terminal, en cambio, es un arco transversal depositado en el frente del hielo que marca la extensión máxima alcanzada por el glaciar. Dicho de forma sencilla: las laterales dibujan por dónde pasó el glaciar y la frontal señala hasta dónde llegó antes de empezar a retroceder.

¿Cuántos tipos de morrenas hay y cómo se clasifican?

La clasificación habitual reconoce cinco tipos de morrena según su posición respecto al glaciar: laterales (en los flancos), frontales o terminales (en el frente de avance), centrales (en la unión de dos glaciares confluentes), de fondo (bajo el hielo) y supraglaciares (sobre la superficie del hielo). A esta lista se añaden las llamadas morrenas de retroceso o recesionales, que son los arcos sucesivos que el glaciar abandona al retirarse en pulsos, cada uno marcando una pausa en la fusión. Identificar el tipo ayuda a interpretar la dinámica del antiguo glaciar.

¿Cómo se forma una morrena central?

Una morrena central o mediana se forma cuando dos glaciares confluyen en un mismo valle: la morrena lateral interna de uno se junta con la del otro y ambas quedan atrapadas en el centro de la lengua de hielo resultante, formando un cordón longitudinal oscuro que avanza paralelo al flujo. Cuando se unen varios glaciares afluentes aparecen varias morrenas centrales paralelas, muy visibles en glaciares activos como el Aletsch alpino. En la Península Ibérica apenas se conservan porque los glaciares se extinguieron, pero sí se reconstruyen a partir de los depósitos antiguos.

¿Dónde se pueden ver morrenas en España?

Las morrenas mejor conservadas están en los cuatro grandes sistemas que tuvieron glaciares durante el Pleistoceno: los Pirineos (valles del Aragón, Tena, Gállego o Noguera Pallaresa), la Cordillera Cantábrica (Picos de Europa), Sierra Nevada y el Sistema Central. Un ejemplo accesible es el Lago de Sanabria, en Zamora, represado por los arcos morrénicos frontales del antiguo glaciar del Tera y considerado el mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica. También las grandes lagunas glaciares de Gredos y Peñalara se asocian a cubetas sobreexcavadas y umbrales morrénicos del antiguo hielo.

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