Flora de montaña · nivel intermedio

Tejo y teixadal.

El tejo (Taxus baccata), árbol sagrado, longevo y tóxico, y sus bosques relictos

El tejo (Taxus baccata L., familia Taxaceae) es una conífera de hoja perenne, crecimiento lentísimo y longevidad extraordinaria, ligada en la cultura europea a lo sagrado y lo funerario. Casi todas sus partes —hojas, semilla, madera y corteza— contienen taxina, una mezcla de alcaloides cardiotóxicos; la única excepción es el arilo rojo y carnoso que envuelve la semilla. Cuando los tejos forman bosque o bosquete reciben en el noroeste el nombre de teixadal (o tejera/tejeda), formaciones relictas del Terciario que en España gozan de protección como hábitat de interés comunitario prioritario y, en varias comunidades, de figuras de especie protegida.

Un árbol que vive milenios

El tejo crece muy despacio y vive muchísimo: se le atribuyen con solvencia edades de más de dos mil años en ejemplares europeos, y a los más venerables se les calcula bastante más, aunque las cifras extremas (varios milenios) son discutidas porque su madera se ahueca con la edad y dificulta el recuento. De porte recio y copa oscura, fue árbol sagrado para celtas y romanos, símbolo de la muerte y la eternidad, y por eso es tan frecuente hallarlo junto a iglesias y cementerios del norte peninsular.

La toxicidad: lo que el senderista debe saber

Es el dato de seguridad de esta ficha. Las hojas (acículas), la semilla, la corteza y la madera del tejo contienen taxina, un conjunto de alcaloides con efecto cardiotóxico: la ingestión de una cantidad pequeña de hojas puede causar arritmias y resultar mortal en personas y en ganado. La única parte no tóxica es el arilo, la cubierta roja, dulce y carnosa que rodea la semilla —pero la semilla que contiene sí lo es—. La regla práctica es sencilla y tajante: no comer ninguna parte del tejo, vigilar a los niños y no dejar que el ganado o los perros ramoneen sus ramas. No es un árbol peligroso al tacto ni al pasar a su lado; el riesgo está solo en la ingestión.

Qué es un teixadal

Cuando los tejos se agrupan formando bosque reciben en gallego y asturiano el nombre de teixadal (o tejeda/tejera en castellano). Son formaciones relictas: vestigios de bosques mucho más extensos del Terciario que sobreviven hoy en cañones umbríos, roquedos y umbrías frescas. La Unión Europea los reconoce como hábitat de interés comunitario prioritario 9580* «Bosques mediterráneos de Taxus baccata», con un estado de conservación calificado de desfavorable, lo que ha motivado proyectos de protección específicos como el LIFE BACCATA en el norte peninsular.

Dónde verlos en España

  • Teixadal de Casaio (Ourense) — uno de los más extensos del noroeste, con varios centenares de tejos centenarios en el macizo de Peña Trevinca, amparado por la ZEC «Pena Trevinca».
  • Bosque del Tejedelo (Requejo, Zamora) — tejeda relicta en la Sierra Segundera, una de las más notables del país.
  • Sierra del Sueve (Asturias) y la Braña de los Tejos (Peñarrubia, Cantabria) — tejedas y ejemplares monumentales en la cornisa.
  • Tejo de Bermiego (Quirós, Asturias) — árbol singular protegido, uno de los tejos más célebres de la Península.

Protección legal

Además del amparo europeo a su hábitat, el tejo figura en varios catálogos autonómicos de flora protegida con distinto grado: «en peligro de extinción» en Extremadura, «vulnerable» en Andalucía y Castilla-La Mancha, «de interés especial» en Asturias, «sensible» en Madrid o «de atención preferente» en Castilla y León, entre otras. La consecuencia práctica para quien camina es clara: no cortar ramas, no recolectar y no dañar los ejemplares, y disfrutar de los teixadales como los monumentos vivos que son.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Se pueden comer las bayas rojas del tejo?

La parte roja y carnosa que rodea la semilla, llamada arilo, es la única porción del tejo que no contiene veneno: tiene sabor dulce y técnicamente es comestible. El peligro está dentro: la semilla que envuelve el arilo sí es muy tóxica, igual que las hojas y la corteza, porque concentra taxina, un alcaloide cardiotóxico. Como esa semilla es dura, oscura y fácil de tragar por error, la recomendación sensata para cualquier excursionista es no recolectar ni probar el fruto del tejo, y enseñar a los niños a no llevárselo a la boca.

¿Es peligroso tocar un tejo o sentarse a su sombra?

No. El tejo no es tóxico por contacto ni por respirar a su lado: puedes acercarte, tocar la corteza o descansar bajo su copa sin ningún riesgo. La taxina solo resulta peligrosa si se ingiere, así que el problema aparece al masticar acículas, semillas o ramitas, algo que afecta sobre todo al ganado y a los animales domésticos que ramonean. La única molestia menor es que los pies masculinos liberan en primavera mucho polen muy alergénico, capaz de provocar estornudos en personas sensibles, pero eso es una reacción respiratoria leve y nada que ver con el envenenamiento por taxina.

¿Por qué se llama Taxus baccata y a qué familia pertenece?

El nombre científico del tejo es Taxus baccata L., de la familia Taxaceae. El término Taxus es el nombre latino del árbol, emparentado con la voz griega que dio palabras como «tóxico», y baccata alude a esa cubierta carnosa parecida a una baya, el arilo. Aunque produce un fruto blando y rojo, no es un árbol con flores ni frutos verdaderos: es una conífera, pariente lejano de pinos y sabinas como la sabina albar, solo que sustituye la piña leñosa por ese arilo dulce que atrae a las aves dispersoras de su semilla.

¿Dónde está el bosque de tejos más grande de España?

El tejo casi siempre crece aislado o en pequeños grupos, por eso los bosques densos de esta especie son rarísimos en Europa. En España, una de las mayores tejedas naturales es el Teixadal de Casaio (Ourense), en la vertiente del macizo de Peña Trevinca, donde se han inventariado más de 400 tejos de más de cuatro siglos de antigüedad. Otra concentración notable es la del Sueve, en Asturias, repartida por una amplia ladera de la sierra. Ambas se cuentan entre las agrupaciones de tejo más importantes del continente y están protegidas dentro de la Red Natura 2000.

¿Cuántos años puede vivir un tejo?

El tejo es uno de los árboles más longevos de Europa. Se documentan con fiabilidad ejemplares de más de dos mil años, y a algunos tejos célebres del arco atlántico, como el de Fortingall en Escocia, se les atribuyen edades aún mayores, en torno a los dos o tres milenios. Las cifras más extremas, de cuatro o cinco mil años, deben tomarse con cautela: el tronco del tejo se ahueca con la edad y pierde los anillos centrales, de modo que no quedan anillos que contar y la datación se vuelve una estimación. En cualquier caso, hablamos de árboles que pueden ser anteriores a la conquista romana.

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