La Laguna Negra de Urbión es el lago glaciar más célebre del Sistema Ibérico: una lámina de agua oscura embalsada al pie de un muro de roca de cien metros, en el corazón de los Pinares de Soria. Esta ruta circular corta, de unos 2,5 kilómetros, sube desde el aparcamiento alto hasta la orilla de la laguna y trepa al Mirador de la Laguna Grande (1.932 m), el balcón natural que la domina desde lo alto de la pared. Es un paseo familiar pero con una subida exigente al mirador, dentro del Parque Natural Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión. El lugar tiene además un peso literario enorme: aquí ambientó Antonio Machado su poema La tierra de Alvargonzález, la historia del parricidio cuyo cuerpo acaba en estas aguas «transparentes y mudas».
El paisaje es una lección de geología glaciar. La laguna ocupa una cubeta excavada por el hielo durante las glaciaciones cuaternarias y represada por un umbral rocoso; es somera —su profundidad no supera los ocho metros— pero su fama de insondable alimentó durante siglos las leyendas. Por encima, las paredes y los circos glaciares de Urbión guardan otras lagunas de altura (la Laguna Larga, la Helada) y dan nombre al Parque Natural, declarado en 2010. En la pared sobre la laguna anidan buitres leonados, que sobrevuelan el anfiteatro de roca; alrededor, el bosque dominante es el pino silvestre, con hayas, abedules y acebos en las umbrías.
La carga literaria la puso Machado. En La tierra de Alvargonzález (1912), dos hijos asesinan a su padre por la herencia y arrojan su cuerpo a la Laguna Negra; el crimen acarrea la desgracia y los culpables terminan pereciendo en sus aguas. El poeta describe «el agua transparente y muda» y «el enorme muro de piedra donde los buitres anidan» —exactamente lo que el visitante encuentra hoy—. Esa mezcla de paisaje sobrecogedor y leyenda negra es la que convierte una laguna pequeña en uno de los rincones más visitados de Soria.
Conviene distinguir esta ruta corta de la ascensión al Pico Urbión (2.228 m), que parte del mismo lugar pero es una jornada de alta montaña de unos 13,5 kilómetros y carácter muy distinto. Y conviene planificar el acceso: en temporada alta —verano, Semana Santa y puentes— el coche no puede subir hasta la laguna; se deja en el aparcamiento del Paso de la Serrá (de pago) y se completa el último tramo a pie o en autobús lanzadera. El calendario y las tarifas cambian cada temporada: lo prudente es confirmarlos con la Casa del Parque antes de ir.