La Torre de Prado Ancho es, según la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, «el más largo de los tres itinerarios del Parque Nacional» de las Tablas de Daimiel: 3,3 kilómetros ida y vuelta medidos por el CNIG sobre su track oficial, aunque tanto MITECO como la propia Junta solo cuentan el trayecto de ida, 1,5 kilómetros. El camino discurre, en palabras del organismo gestor, «por la orilla suroeste del Parque Nacional», ya en término municipal de Villarrubia de los Ojos, y a diferencia de la Isla del Pan y la Laguna Permanente —los otros dos senderos del parque— es el único que no sale del entorno del Centro de Visitantes. El recorrido suma cuatro observatorios faunísticos antes de llegar a la Torre de Prado Ancho, que MITECO describe como «el lugar más elevado del parque nacional», «donde se goza de la mejor panorámica del corazón de Las Tablas y su fauna». Conviene matizar esa altura: el terreno que se pisa es completamente llano —el track oficial del IGN va de 609,6 a 607,1 metros y de hecho desciende suavemente según se acerca a la torre—; lo elevado es la construcción, no el suelo que se camina. La visita, como el resto del parque, es libre y gratuita.
La lista de especies que cita la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para este itinerario es generosa: pato colorado, grulla común, garza imperial, garceta común, abejaruco, ánsar común, sisón y alcaraván entre las aves, además de zorro y comadreja entre los mamíferos que pueden cruzarse por el camino. Los cuatro observatorios repartidos a lo largo del recorrido cumplen la misma función que en cualquier humedal bien gestionado: permiten mirar sin ser visto, con la lámina de agua y el carrizo como pantalla natural entre el observador y el animal. Lo que aporta esta ruta y no tienen las otras dos es la torre final: desde su altura se gana una panorámica cenital sobre las tablas centrales, una vista de conjunto que ningún observatorio a ras de suelo ofrece. Ese es el ángulo diferencial frente a la Isla del Pan, donde las pasarelas acercan al visitante a la fauna pero sin la perspectiva de altura que regala Prado Ancho.
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declara este sendero accesible para personas con movilidad reducida, tanto a pie como en silla de ruedas o carrito de niño, y lo clasifica con un grado de dificultad oficial Baja. El matiz hay que ponerlo por honestidad: esa accesibilidad certificada cubre el camino de tierra hasta la base de la torre, no la subida a su mirador superior. Ninguna fuente oficial describe cómo se accede a lo alto —ni siquiera consta el número de plantas de la construcción— así que en esta ficha no prometemos que el mirador sea practicable en silla de ruedas; solo el sendero lo es, con toda seguridad. El terreno, completamente llano, no plantea ninguna dificultad añadida a familias ni a quien camine con paso lento, aunque conviene saber que apenas hay sombra en todo el trayecto, especialmente entre mayo y septiembre.
En esta ficha publicamos el GPX oficial del CNIG tal cual lo descarga cualquiera desde su Centro de Descargas: producto 14-280, fichero del 16 de enero de 2024, 125 puntos con cota, que al medirlos punto a punto dan 3,33 kilómetros frente a los 3,3 que publica el propio organismo —una diferencia mínima, de redondeo. Ningún organismo publica un desnivel para este itinerario, y el track lo resuelve por sí solo: las cotas se mueven entre 607,1 y 609,6 metros, menos de cinco metros de variación en todo el recorrido. Con la duración ocurre algo parecido: el CNIG habla de 2,5 horas, la Junta de 2 horas ida y vuelta y MITECO de «aproximadamente dos horas». En vez de elegir una cifra a ciegas, damos aquí el rango completo con la fuente de cada una, para que decida quien lo lea.