La última representación europea del ecosistema de tablas fluviales — formación característica de la confluencia y desbordamiento de los ríos Cigüela (aguas salobres de superficie) y Guadiana (aguas dulces que históricamente afloraban tras 50 km de recorrido subterráneo a través del karst manchego, los célebres "Ojos del Guadiana"). 3.030 hectáreas de humedal singular en La Mancha, declaradas Parque Nacional en 1973. Conviene matizar que Las Tablas son hoy uno de los espacios más vulnerables de toda la Red de Parques Nacionales: la sobreexplotación del Acuífero 23 desde los años 70 ha dejado en 2023 apenas un 6 % de superficie inundable encharcada, y el Gobierno mantiene la lámina de agua con trasvases puntuales del Tajo-Segura. Visitarlas hoy es asistir a un experimento de conservación en tiempo real, no a una postal estable.
El parque es núcleo fundamental de la Reserva de la Biosfera UNESCO "La Mancha Húmeda" declarada el 17 de febrero de 1981, y está incluido en la lista de Humedales de Importancia Internacional Ramsar desde 1982 — junto con Doñana, fue uno de los dos humedales españoles inscritos inicialmente en el Convenio. Designado ZEPA en 1988 (código ES0000013) por su valor para la avifauna acuática.
La crisis hídrica del parque es uno de los retos ambientales más serios de España: la sobreexplotación del Acuífero 23 (Mancha Occidental, >5.000 km², 40 municipios) desde mediados de los años 70 ha generado un déficit estimado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana en torno a 1.500 hm³. En 2023, solo el 6% de la superficie potencialmente inundable estaba encharcada (~103 ha de 1.750 ha). El acuífero fue declarado en riesgo por MITECO en 2020. Para mantener el humedal, el Gobierno autoriza trasvases puntuales del Tajo-Segura como medida de emergencia (último documentado: 6 hm³ en agosto de 2022).
El parque ofrece tres itinerarios oficiales señalizados con acceso libre: la Ruta Amarilla — Isla del Pan (~2,5 km, circuito por cinco islas en la orilla oriental), la Ruta Roja — Laguna Permanente (~800 m a observatorios de aves) y la Ruta Azul — Torre de Prado Ancho (~1.500 m con cuatro observatorios y la mejor panorámica del parque).
Rutas que merece la pena conocer — La Ruta Azul a la Torre de Prado Ancho es probablemente la mejor introducción al parque para quien dispone de una hora y media: 1,5 kilómetros lineales por pasarelas de madera sobre masegar con cuatro observatorios escalonados que culminan en una torre elevada con visión circular sobre la lámina de agua restante. En primavera, cuando los ánsares cierran su invernada y comienza el paso prenupcial, las cifras de aves visibles desde la torre superan habitualmente las decenas de especies. La Ruta Amarilla por la Isla del Pan circunvala cinco islotes y es la opción para quien quiere caminar 2,5 kilómetros y ver el humedal desde tres perspectivas distintas a lo largo del recorrido. Para entender la crisis hídrica del parque conviene completar la visita en el Centro de Visitantes de la Casa del Agua, donde paneles documentales explican el descenso del Acuífero 23 desde los años setenta y los trasvases puntuales del Tajo-Segura que mantienen viva la lámina de agua.