Por qué el viento enfría más
El cuerpo humano calienta una finísima capa de aire pegada a la piel, que actúa como aislante. Cuando sopla el viento, esa capa templada se renueva continuamente por aire frío, y el cuerpo tiene que gastar más energía para volver a calentarla: el resultado es una pérdida de calor mucho más rápida. La temperatura del aire no cambia —el termómetro sigue marcando lo mismo—, pero la velocidad a la que te enfrías sí, y eso es lo que percibe el organismo. De ahí que dos días con la misma temperatura, uno en calma y otro con ventisca, se vivan de forma radicalmente distinta.
Cómo se calcula
La sensación térmica por viento se obtiene con una fórmula estándar (la del Servicio Meteorológico de Estados Unidos y Canadá, revisada en 2001) que combina la temperatura del aire y la velocidad del viento. AEMET y los modelos de montaña la ofrecen ya calculada en sus predicciones. Como orientación, con una temperatura de -5 °C y un viento de 30 km/h la sensación térmica ronda los -13 °C; con viento de 50 km/h baja aún más. El efecto es mayor cuanto más frío hace y más fuerte sopla, y se estabiliza por encima de cierta velocidad de viento.
Conviene tener clara una limitación: el windchill describe el enfriamiento de la piel expuesta, no de una persona bien abrigada. La ropa cortavientos reduce muchísimo su efecto. Y no debe confundirse con la sensación térmica de calor, que combina temperatura y humedad y es la que importa en verano.
Por qué es vital en montaña
En alta montaña, el viento es la norma, no la excepción. Una cima a 0 °C con un viento de 60 km/h puede dar una sensación térmica de varios grados bajo cero, suficiente para que aparezcan congelaciones en cara y manos en pocos minutos y para precipitar una hipotermia si además la ropa está mojada. Por eso, al planificar una salida invernal o de alta montaña, hay que mirar el viento previsto, no solo la temperatura: una jornada de -2 °C «suena» asumible, pero con galerna o con el viento de una cresta puede ser peligrosa.
Reconocer a tiempo los primeros signos de que el frío ya está ganando —el temblor, la torpeza, el cambio de carácter— y saber qué hacer sobre el terreno es el objeto de la guía de hipotermia en montaña: qué hacer.
Cómo protegerse
- Consultar la sensación térmica y el viento en el parte de montaña, no solo la temperatura.
- Llevar una capa cortavientos: corta de raíz casi todo el efecto del windchill sobre el cuerpo. Debajo, la comparativa de forros polares explica qué capa intermedia sigue dando calor aunque el cortavientos no sea del todo estanco.
- Proteger las zonas expuestas —cara, orejas, manos— con braga, gorro y guantes, porque son las primeras en congelarse.
- En crestas y collados ventosos, reducir el tiempo de exposición: comer, vestirse o hacer fotos a sotavento, resguardado del viento.
- Llevar en la mochila un saco de vivac de emergencia o una manta térmica: si el viento obliga a parar más tiempo del previsto, la comparativa de sacos de vivac y mantas térmicas de emergencia reúne las opciones que caben en cualquier bolsillo.