Congelación frente a hipotermia
Es la primera distinción que hay que tener clara. La hipotermia es sistémica: baja la temperatura de todo el cuerpo. La congelación es local: el hielo daña un tejido concreto, casi siempre en las partes acras —dedos de pies y manos— y en la cara —nariz, mejillas, orejas—, que son las más frías y peor irrigadas. Pueden darse a la vez, y de hecho una víctima de hipotermia tiene más riesgo de congelarse porque el cuerpo sacrifica la circulación periférica para proteger el núcleo.
Del frostnip a los cuatro grados
El frostnip o pre-congelación es la fase superficial y reversible: piel entumecida y pálida (típica en mejillas y orejas), con cristales de hielo solo en la superficie pero sin daño en el tejido. Se resuelve al calentar y no deja secuelas; es la señal de alarma para abrigarse antes de que el daño sea real. La congelación propiamente dicha se gradúa así:
- 1.er grado: superficial; entumecimiento, enrojecimiento y una placa blanquecina o amarillenta, sin ampollas.
- 2.º grado: superficial; ampollas claras llenas de líquido transparente sobre piel enrojecida e hinchada.
- 3.er grado: profunda; ampollas de contenido sanguinolento, peor pronóstico.
- 4.º grado: profunda; la lesión alcanza músculo y hueso, con necrosis del tejido.
Regla práctica de campo: ampollas claras = lesión superficial y mejor pronóstico; ampollas oscuras o sanguinolentas = lesión profunda y grave.
Qué hacer y qué NO hacer
Qué SÍ:
- Recalentar en agua a 37-39 °C (agradable al tacto, no caliente) hasta que la zona recupere color rojo o púrpura y se vuelva blanda y flexible, lo que suele llevar unos 30 minutos.
- Hacerlo solo si se puede garantizar que no volverá a congelarse y la atención médica está a más de un par de horas; si no, es preferible mantener la zona helada y evacuar.
- Tras deshelar, secar a toques suaves, separar los dedos con gasas, abrigar y evitar nuevos roces.
- El ibuprofeno a dosis habitual ayuda a reducir el daño; hidratarse y no fumar (la nicotina cierra los vasos).
Qué NO:
- No frotar la zona congelada, ni con nieve ni con las manos: el roce mecánico destroza el tejido cristalizado.
- No usar calor seco directo (fuego, estufa, tubo de escape): el tejido está anestesiado y se quema sin que la persona lo note.
- No descongelar si hay riesgo de recongelación: deshelar y volver a congelar es mucho más destructivo que mantener el tejido helado hasta llegar a un lugar seguro.
- No romper ni drenar las ampollas, sobre todo las sanguinolentas.
- Una vez deshelado un pie, no volver a caminar sobre él salvo que sea imprescindible para evacuar.
Prevención
Mantener manos, pies y cara secos y protegidos del viento; usar guantes y calcetines no apretados (la presión corta la circulación); llevar calentadores químicos; vigilar con frecuencia el entumecimiento de los dedos y reaccionar al primer aviso de frostnip; evitar el alcohol y el tabaco, que empeoran la perfusión. En alta montaña invernal y en cumbres ventosas, la congelación puede instaurarse en minutos sobre piel desprotegida.