Entre Caminha y A Guarda no hay puente peatonal: el río Miño se abre aquí en un estuario amplio, frontera natural entre Portugal y España, y el Camino lo cruza en barco. La travesía es corta, pero depende de la marea y de la temporada, así que conviene comprobar el horario del día con el ayuntamiento de Caminha antes de llegar al embarcadero.
Quien prefiera no depender de un horario de marea tiene la etapa 8, que sale también de Caminha pero sigue el Miño tierra adentro hasta la fortaleza abaluartada de Valença. Desde allí, el puente internacional cruza a Tui en 2,3 km, y el Camino se retoma por el Portugués Central en vez de por Redondela: dos entradas distintas a Galicia desde el mismo punto de partida.
Sea cual sea la opción elegida, el destino final es el mismo: ambos ramales confluyen de nuevo con el Portugués Central antes de llegar a Pontevedra, uno en Redondela y el otro, unas etapas antes, en Tui.
Y ya sobre el Central queda todavía una bifurcación por delante: a la salida de Pontevedra se separa la Variante Espiritual, tres jornadas y 68,22 km que suben al monasterio cisterciense de Armenteira, bajan por la Ruta da Pedra e da Auga hasta el mar y terminan navegando 27,75 km por la ría de Arousa y el río Ulla hasta Pontecesures, ya a las puertas de Padrón. Quien haya elegido la Costa por el paisaje marítimo encontrará ahí una jornada entera que no se camina: se navega.