La respuesta corta: entre 30 y 40 litros, espalda ventilada si caminas en verano, y cuanto menos pese vacía, mejor. Si quieres la más equilibrada con todo incluido, la Deuter Futura 32; si el presupuesto manda, la Quechua MH500 38 L por unos 70 €; si caminas ligero y quieres olvidarte de que llevas mochila, la Osprey Talon 33 (Tempest 33 en mujer); y si buscas espalda ventilada y cubremochila sin gastar cien euros, la Lowe Alpine AirZone Trail 30.
El Camino no es un trekking, y la mochila lo nota
La mochila de 50 o 60 litros que domina las tiendas de montaña está pensada para cargar tienda, esterilla, hornillo y comida para varios días. En el Camino de Santiago no se carga nada de eso: se duerme en albergue y se come en los pueblos, cada 5-10 kilómetros en las rutas principales. El equipaje real de un peregrino —saco ligero o saco sábana, dos mudas, una capa de abrigo, chubasquero, aseo y botiquín— cabe con holgura en 30-38 litros.
Comprar más litros «por si acaso» tiene un coste doble: el de los gramos extra de la propia mochila y el del espacio libre, que en la práctica funciona como una invitación a llenarlo. La sobrecarga no es una anécdota: según los partes de los propios albergues, es la primera causa de abandono en la primera semana, por delante de las ampollas.
El dato que debería decidir la compra
La regla que repiten las asociaciones jacobeas fija la carga total —agua y comida incluidas— en el 10-15 % del peso corporal, y los manuales recientes aconsejan acercarse al 10 % porque el Camino encadena semanas de etapas sin descanso real. Para una persona de 70 kilos, el presupuesto es de unos 7 kilos.
Y aquí está el dato incómodo: la mochila vacía consume parte de ese presupuesto. Una de trekking clásica de dos kilos se come casi el 30 % del margen antes de meter la primera camiseta; una de 1.100 gramos, la mitad. Por eso esta comparativa pesa cada modelo antes que ninguna otra cosa, y por eso no hay aquí ninguna mochila que supere los 1.400 gramos. El propio fabricante de la Futura 32 define su carga recomendada en 4-8 kilos: la industria y la regla jacobea del 10 % dicen, por una vez, exactamente lo mismo.
Los cuatro criterios que importan aquí
- Peso vacío: cada gramo de mochila se carga todos los días y no aporta nada. Menos de 1.400 g; idealmente, menos de 1.200.
- Espalda ventilada: la malla tensada separa la mochila del cuerpo. En la meseta en julio es la diferencia entre camiseta húmeda y camiseta empapada.
- Cinturón pélvico con bolsillos: el peso viaja en las caderas, y los bolsillos del cinturón evitan quitarse la mochila para el móvil, el protector solar o unas almendras.
- Cubremochila: tres de los cinco modelos lo incluyen. Si el tuyo no, súmalo al precio — y en cualquier caso, lo crítico viaja además en bolsa estanca.