La vuelta al embalse de Irabia es la ruta más clásica y mejor señalizada para conocer la Selva de Irati, el segundo hayedo-abetal más extenso de Europa con más de 17.000 hectáreas repartidas entre los valles de Aezkoa y Salazar, en el Pirineo navarro. Catalogada como sendero local SL-NA 53C, este circuito de unos 10 km y apenas 80 m de desnivel rodea por completo el embalse de Irabia, un pantano de 1922 que regula el río Irati. Discurre casi siempre entre hayas y abetos, alternando pistas forestales anchas con sendas de antiguos leñadores. Es apto para toda la familia y especialmente espectacular en otoño.
El recorrido habitual arranca en el pequeño aparcamiento junto a la presa, al que se llega desde Orbaitzeta por el valle de Aezkoa. Los primeros metros comparten trazado con el Camino de Plaza Beunza (SL-NA 52C) hasta un claro donde quedan las ruinas de Casa Antxorena. A partir de ahí la senda bordea la lámina de agua hasta un puente en la cola del embalse que permite pasar a la otra orilla, donde se encuentra una antigua Casa Forestal, y completar el círculo de regreso a la presa.
El embalse también es accesible desde el otro extremo, las Casas de Irati (junto a la ermita de la Virgen de las Nieves), a las que se llega desde Ochagavía por el valle de Salazar tras cruzar el collado de Tapla por la NA-2012. Conviene saber que el puente de la cola del embalse estuvo años cerrado por un derrumbe, lo que impedía cerrar el círculo completo; tras su reapertura se recuperó el itinerario integral del SL-NA 53C. Aun así, antes de ir conviene confirmar su estado.
Quien busque diversificar puede combinar la zona con el sendero Errekaidorra, que desde las Casas de Irati sube en unos 20 minutos a la cascada del Cubo y recorre 10,6 km con paneles interpretativos sobre la historia forestal. El otoño, de mediados de octubre a mediados de noviembre, es la época estrella por el color del hayedo, pero también la de mayor afluencia y control de aforo.