La cumbre más icónica de Bizkaia y la "casa de la diosa Mari", figura central del panteón vasco precristiano. 1.331 m de caliza urgoniana del Cretácico inferior con una arista cimera aérea y expuesta sin seguros fijos. 9,1 km de ida y vuelta y +767 m de desnivel desde el Santuario de Urkiola, por Urkiolagirre, la fuente de Pol-Pol y el collado de Pagozelai. No apta con vértigo, niebla, lluvia, hielo ni viento fuerte. Cuando las nubes envuelven el Anboto, dice la tradición, Mari ha vuelto a casa — interprétalo también como aviso meteorológico.
El Parque Natural de Urkiola (5.955 ha, declarado por Decreto 275/1989 del Gobierno Vasco) protege un macizo de caliza urgoniana del Cretácico inferior (Aptiense-Albiense, ~110-125 millones de años), originado como arrecife en mares cálidos someros y emergido durante la orogenia alpina. El modelado kárstico —lapiaz, simas, cuevas— es el típico de la Cuenca Vasco-Cantábrica. El Anboto, con sus 1.331 m, es la cumbre más alta de la sierra homónima y del propio parque, y cierra por el este un cordal afilado que continúa hacia Anbotoluburu y Alluitz.
La ruta normal arranca en el aparcamiento del puerto de Urkiola (~720 m, junto al Santuario y al Centro de Interpretación Toki Alai, en la carretera BI-623). Toma el GR-12 "Sendero de Euskal Herria" en dirección sureste y sube a Urkiolagirre (1.010 m), primera cima y balcón sobre el macizo. Desciende a las campas de Asuntze, pasa junto a la fuente de Pol-Pol (agua ferruginosa) y avanza por la zona de Larrano hasta el collado de Pagozelai (~949 m). Desde aquí sube la ladera del hayedo de Arrueta hasta el collado de Agindi (~1.090 m), al pie de la arista.
El tramo final, de Agindi a la cumbre (~250 m horizontales), es la parte delicada: caliza pulida, suelo inclinado a ambos lados, exposición lateral y un paso que obliga a poner las manos (trepada elemental). No hay cadenas ni seguros fijos en la ruta normal —las cadenas que algunos describen pertenecen a la travesía de cordal hacia Alluitz, no a esta ascensión—. La mitología vasca sitúa aquí a Mari, diosa principal del panteón precristiano, que reside —según la tradición recogida por la Diputación Foral de Bizkaia— en la ladera norte del Anboto, donde efectivamente se abre la cueva de Mari (Mariren koba). Cuando las nubes cubren la cumbre, "Mari está en casa": el dicho funciona, literalmente, como parte meteorológico.