El Nacedero del Urederra es uno de los rincones más fotografiados de Navarra: una sucesión de pozas de agua turquesa, cascadas y saltos que el río remonta hasta su nacimiento, al pie de los cortados del macizo de Urbasa. Esta ruta de ida y vuelta de unos 5,3 kilómetros parte del pueblo de Baquedano (Améscoa Baja) y sube por la orilla del río entre un hayedo umbrío hasta la surgencia del nacedero, donde el agua brota de la roca formando una cascada de más de cien metros. Es un paseo de dificultad baja y poco desnivel, apto para familias, dentro del Parque Natural de Urbasa-Andía. La clave para visitarlo está en la planificación: el acceso a la Reserva Natural está regulado con reserva previa obligatoria y un aforo diario limitado.
El color del agua tiene una explicación geológica. El Urederra —cuyo nombre significa «agua hermosa» en euskera— es la surgencia del acuífero kárstico del macizo de Urbasa: el agua de lluvia y nieve que se infiltra en la caliza de la sierra reaparece aquí, en el fondo del valle, tras filtrarse durante años. Ese recorrido subterráneo la carga de carbonatos disueltos que, al precipitar, forman tobas y travertinos y dan a las pozas su característico tono turquesa. El caudal medio ronda los 4.500 litros por segundo, con crecidas espectaculares en el deshielo. Por encima, en los cortados, anidan buitres; alrededor, el hayedo tapiza las laderas con un colorido excepcional en otoño.
La Reserva Natural —declarada en 1987 e integrada en el Parque Natural de Urbasa-Andía en 1997— protege ese ecosistema frágil, y de ahí las reglas estrictas que conviene conocer antes de ir. El baño está terminantemente prohibido en el río y las pozas, para no dañar las tobas ni alterar el color del agua. El tramo final, donde estaban las cascadas más altas (El Tubo, El Elefante), permanece cerrado al público desde 2019 por conservación y seguridad: el recorrido termina en el mirador del nacedero. Y las rocas y raíces húmedas de la senda son resbaladizas: las caídas y los esguinces son el incidente más habitual.
El otro condicionante es la reserva previa. Para entrar a la Reserva Natural hay que reservar plaza online con antelación (es gratuita, pero el aforo está limitado a 500 personas al día, repartidas en franjas horarias) y dejar el coche en el aparcamiento de pago de Baquedano (no se puede aparcar en el pueblo). En invierno, con nieve o lluvias intensas, el tramo final del nacedero suele cerrarse por riesgo de crecida o hielo. Planificar la visita con la web oficial de reservas es, por tanto, imprescindible para no llevarse un chasco.