Las Lagunas de Ruidera son el rosario de agua dulce más espectacular del interior de España: hasta quince lagunas escalonadas que descienden más de cien metros a lo largo de unos dieciocho kilómetros del alto Guadiana, en pleno Campo de Montiel, entre las provincias de Ciudad Real y Albacete. Esta ruta las recorre de arriba abajo siguiendo la Etapa 1 del Camino Natural del Guadiana, homologada como GR 114: arranca en la Laguna Blanca —la primera y más alta, de fondo de tobas claras que le da nombre— y baja, laguna tras laguna, hasta la Cascada del Hundimiento, el salto travertínico de unos quince metros que cierra el recorrido junto al pueblo de Ruidera. No es montaña: es senderismo de meseta, casi llano y siempre cuesta abajo, apto para caminar en familia. Pero tiene una particularidad logística que conviene tener clara desde el principio: es un recorrido lineal punto a punto, no un círculo, así que hay que dejar un segundo coche en Ruidera o concertar un transporte de vuelta.
Lo que hace únicas a estas lagunas no es la leyenda, sino la química. El agua del Guadiana baja saturada de carbonato cálcico y, en cada salto, deposita toba —ese travertino esponjoso y poroso— que va construyendo diques vivos. Esos diques represan una laguna tras otra y crean el escalonamiento que se ve desde el aire: barreras naturales que separan y a la vez unen las láminas de agua. Por eso el color tira a turquesa blanquecino y por eso la Laguna Blanca se llama así, porque cuando baja el nivel aflora su fondo de tobas claras. El parque, declarado en 1979 y con 3.772 hectáreas, es el humedal estrella de La Mancha Húmeda y un imán para la avifauna: en el carrizal y las orillas crían y descansan la focha común, el somormujo lavanco, el pato colorado, el porrón común y el ánade real, y en invierno las lagunas se llenan de aves que huyen del frío del norte.
El broche del recorrido es la Cascada del Hundimiento, donde el agua se despeña por una de esas barreras de toba en un salto de unos quince metros, junto a Ruidera. Es uno de los rincones más fotografiados de La Mancha, aunque conviene saber que su fuerza depende mucho del año: el caudal y el nivel de las lagunas son muy variables, y en periodos de sequía algunas pueden bajar mucho —el propio fondo de la Laguna Blanca llega a secarse— y el Hundimiento perder empuje. Y aquí entra la literatura: dentro del parque está la Cueva de Montesinos, donde Cervantes hizo descender a don Quijote en uno de los episodios más célebres de la Segunda Parte. Lo curioso es que la geología le dio la razón al relato: la laguna del fondo de la cueva conecta por conductos subterráneos con el sistema de Ruidera, así que el sueño alucinado del hidalgo tenía, sin saberlo, base kárstica.
Esta ficha sigue el Camino Natural del Guadiana porque es el único itinerario que recorre todo el rosario de principio a fin y termina justo en la cascada. Conviene ser transparente con la distancia, porque circulan varias cifras y todas tienen su razón. La etiqueta oficial homologada del sendero es de 12,4 kilómetros (lo que recoge la ficha del Camino Natural y la relación de senderismo de OpenStreetMap), pero ese tramo señalizado se interrumpe y no llega hasta el Hundimiento: entre el final del sendero y Ruidera hay una discontinuidad de algo más de seis kilómetros que se salva por carretera y áreas recreativas. La traza continua y andable que recorre el rosario completo y alcanza la cascada mide alrededor de 21 kilómetros, que es la que damos como referencia. Si prefieres una salida de medio día, lo razonable es empezar arriba y volver, o hacer el sendero corto entre la Laguna Conceja y la Laguna Blanca; lo explicamos más abajo.