El Barranco de las Angustias es el único lugar donde la Caldera de Taburiente se abre al mar. Durante cientos de miles de años este desfiladero fue la vía por la que el volcán vaciaba su interior hacia el océano Atlántico; hoy es la ruta más dramática del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, declarado el 6 de octubre de 1954 y Reserva de la Biosfera UNESCO desde 2002. El recorrido del PR-LP 13 baja desde el Mirador de los Brecitos, a unos 1.040 metros de altitud, hasta el aparcamiento del Barranco de las Angustias en un descenso continuo de unos 13 kilómetros, atravesando la Cascada de Colores: una pared de agua teñida de rojo, amarillo y naranja por los óxidos de hierro que impregnan la roca volcánica, con el Río de Almendro Amargo discurriendo de color rojizo sobre el lecho de lapilli. Es una de las imágenes más singulares de todo el archipiélago canario.
La Caldera de Taburiente tiene una historia geológica que corrige uno de los malentendidos más frecuentes en geografía volcánica. Durante décadas se la catalogó como un cráter de explosión, un caldero producido por el colapso de un volcán. Los estudios modernos han desmentido esa interpretación: la caldera no es el resultado de una explosión sino de un proceso combinado de deslizamiento de ladera y erosión diferencial, iniciado hace aproximadamente 525.000 años. El agua y el viento excavaron el macizo volcánico de dentro hacia afuera, y el barranco que hoy descendemos fue la arteria principal de ese proceso erosivo. Cada paso sobre el lecho del río es un paso sobre la historia de un volcán que no se destruyó de una vez sino que se deshizo lentamente, piedra a piedra, durante medio millón de años.
El interior de la caldera no está al alcance de todo el mundo. La pared circular tiene entre siete kilómetros de eje máximo y su borde superior alcanza en algunos puntos los 2.426 metros del Roque de los Muchachos, el punto más alto de La Palma. Desde el fondo del caldero, donde el suelo se sitúa entre 600 y 900 metros sobre el nivel del mar, los paredones se alzan verticales varios cientos de metros. Es un espacio que produce algo parecido al vértigo invertido: en lugar de mirar al vacío desde arriba, uno lo mira desde abajo. Por eso la restricción de acceso al aparcamiento de la Cumbrecita —puerta principal al interior— no es solo una medida de conservación: es también la forma de que la visita tenga sentido. Sin reserva previa en reservasparquesnacionales.es, el acceso al interior queda cerrado entre las 8:30 y las 16:00.
En lo alto del Roque de los Muchachos, a 2.426 metros sobre el mar, se encuentra el Observatorio del Roque de los Muchachos, inaugurado en 1985 por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). En 2009 se completó allí la instalación del Gran Telescopio Canarias (GTC), con un espejo primario de 10,4 metros de diámetro: el mayor telescopio óptico del mundo en la fecha de su primera luz. La razón de que el mayor instrumento óptico del planeta esté aquí y no en cualquier otro lugar del hemisferio norte tiene una explicación muy concreta: La Palma cumple tres condiciones que solo se dan juntas en un puñado de lugares en el mundo. Primera, la altitud elimina una fracción importante de la turbulencia atmosférica. Segunda, el océano Atlántico proporciona un flujo de aire extraordinariamente estable que llega desde el continente americano sin obstáculos. Y tercera, la capa de nubes que se forma entre 1.000 y 2.000 metros actúa como un escudo anticontaminación lumínica: la luz de los pueblos costeros queda atrapada bajo ese techo, y el observatorio trabaja desde arriba de él, en una oscuridad que los astrónomos describen como comparable a la de un lugar situado a 500 kilómetros de la ciudad más próxima. La Palma es considerada el segundo mejor emplazamiento astronómico del hemisferio norte, solo por detrás de Mauna Kea, en Hawái.
La erupción del volcán de Tajogaite, en el suroeste de La Palma, duró desde el 19 de septiembre hasta el 13 de diciembre de 2021, exactamente 85 días. Destruyó más de 2.988 edificaciones y obligó a evacuar a unas 7.000 personas. La colada de lava llegó hasta el mar por el área de Tazacorte, precisamente donde el Barranco de las Angustias desemboca en el Atlántico: la lava cubrió 73,8 kilómetros de viario y enterró bajo metros de material volcánico zonas que eran acceso habitual al tramo inferior del barranco. Lo que hace necesario aclarar antes de planificar esta ruta es que el interior del Parque Nacional no fue afectado directamente por la colada: el volcán de Tajogaite está en el flanco suroeste de la isla, separado del parque por los macizos intermedios. La ruta de los Colores, el Barranco de las Angustias y los senderos del interior de la caldera permanecieron intactos. Sin embargo, los accesos por la carretera de la costa en el tramo de Tazacorte fueron cortados durante meses y han sido progresivamente rehabilitados. Antes de viajar, conviene verificar el estado de las carreteras de acceso con el Cabildo de La Palma o el OAPN, ya que las obras de recuperación de infraestructuras han avanzado de forma desigual.