El Parque del Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza), no es una ruta de montaña sino un recorrido señalizado de unos 4 km entre senderos, escaleras y puentes que se enrosca por el desfiladero del río Piedra. Lo diseñó Juan Federico Muntadas a partir de 1860 alrededor de un monasterio cisterciense del siglo XII, y su gran reclamo es una veintena de cascadas encadenadas: la más célebre, la Cola de Caballo, se despeña unos 50 metros hasta la Gruta Iris. Es un recinto privado de pago que reabrió el 22 de marzo de 2025 tras los graves daños de la DANA de octubre de 2024, y en 2026 funciona con normalidad.
El paseo se hace en forma de bucle y no tiene dificultad técnica, pero sí un esfuerzo repartido en decenas de escaleras talladas en la roca y pasarelas que suben y bajan sin descanso. Desde la entrada, junto al monasterio, se desciende por el desfiladero pasando por saltos menores hasta el pie de la Cola de Caballo —el punto más bajo del recorrido, donde una senda húmeda se cuela tras la cortina de agua hacia la Gruta Iris—; después se remonta el otro margen y se cierra el circuito por el Lago del Espejo, un remanso verde del río Piedra. La visita con calma, parándose en las cascadas y en el monasterio, lleva entre dos horas y media y tres horas.
Hay historia además del agua. El cenobio lo fundaron a finales del siglo XII (hacia 1194) monjes cistercienses llegados del Monasterio de Poblet, y todavía se recorren su claustro, la sala capitular y las cocinas. En 1860 la familia Muntadas compró el conjunto tras la desamortización y convirtió el desfiladero en un parque romántico; en 1866 instaló allí la que se considera la primera piscifactoría de truchas de España. Ese doble carácter —patrimonio monástico y jardín paisajístico del XIX— es lo que hace singular la visita frente a una cascada al uso.
La DANA de finales de octubre de 2024 provocó una gran crecida del río Piedra que arrasó pasarelas, senderos y accesos y obligó a cerrar el parque. Tras cuatro meses de obras y cerca de un millón de euros de inversión, el recinto reabrió el 22 de marzo de 2025 con el recorrido rehabilitado, y en 2026 opera con normalidad (el Hotel & Spa del monasterio reabrió en febrero de 2026). Aun así, conviene confirmar horarios y posibles cierres puntuales por crecidas o eventos en la web oficial antes de ir. La mejor época es la primavera, cuando el deshielo y las lluvias dan el máximo caudal a los saltos, y el otoño por el color del bosque de ribera; en verano el agua baja y el recinto se masifica.