El Parque del Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza), no es una ruta de montaña sino un recorrido señalizado de unos 4 km entre senderos, escaleras y puentes que se enrosca por el desfiladero del río Piedra. Lo transformó en jardín paisajista Juan Federico Muntadas, hijo de Pablo Muntadas Campeny, que compró en subasta en 1843 los edificios de un monasterio cisterciense del siglo XIII. Su gran reclamo son las cascadas encadenadas del río Piedra: la más célebre, la Cola de Caballo, supera los 50 metros de altura y tiene a su pie la Gruta Iris. Es un recinto privado de pago que reabrió el 22 de marzo de 2025 tras los daños de la DANA de octubre de 2024.
El paseo se hace en forma de bucle y no tiene dificultad técnica, pero sí un esfuerzo repartido en decenas de escaleras talladas en la roca y pasarelas que suben y bajan sin descanso. Desde la entrada, junto al monasterio, el recorrido desciende por el desfiladero hasta el pie de la Cola de Caballo, donde se baja a la Gruta Iris, y llega hasta el Lago del Espejo, un remanso del río Piedra en el extremo occidental del recinto, desde donde se regresa al monasterio. Desde 2026 la visita incluye también el entorno de la antigua Piscifactoría. El parque cifra el paseo en «cerca de 4 km», lo califica de dificultad baja-media y no publica una duración: da todo el día para hacerlo y permite salir y volver a entrar con la misma entrada si se pide antes el sello de control en la entrada.
Hay historia además del agua. Doce monjes cistercienses salieron del Monasterio de Poblet el 10 de mayo de 1194; antes de dar con el emplazamiento definitivo pasaron por Santa María de Cilleruelos (Teruel) y por un monasterio provisional, Piedra Vieja. Las obras del edificio actual empezaron en 1203 y la comunidad lo ocupó el 16 de diciembre de 1218. Todavía se recorren su claustro, la sala capitular, la antigua abadía y la cocina conventual, con una exposición sobre la historia del chocolate. Tras la desamortización de Mendizábal (1835), los edificios se subastaron en 1843 y los compró Pablo Muntadas Campeny por 1.250.000 reales; su hijo Juan Federico transformó la huerta en jardín paisajista y añadió una piscifactoría que el parque presenta como la primera de España y que funcionó hasta 2016. Ese doble carácter, patrimonio monástico y jardín del siglo XIX, es lo que hace singular la visita frente a una cascada al uso.
La DANA de finales de octubre de 2024 provocó una crecida del río Piedra que dañó accesos, senderos, pasarelas y mobiliario y obligó a cerrar el parque. Tras varios meses de obras, con muros de contención más resistentes y pasarelas sustituidas y reforzadas, el recinto reabrió el 22 de marzo de 2025 (Hoy Aragón, 19 de marzo de 2025). El parque advierte de que puede modificar sus horarios por motivos de seguridad, climatológicos, técnicos u operativos, sin devolución de la entrada, así que conviene confirmar horarios y posibles cierres en la web oficial antes de ir. Dentro del recinto siempre puede refrescar, sobre todo fuera del pleno verano, y el parque recomienda llevar ropa de abrigo según la estación.