Técnica · cuaderno

Cuando un trazado oficial es peor que un BRouter.

Confiar ciegamente en la fuente oficial también tiene su precio. Lo descubrimos en una etapa del Inglés con un salto cartográfico de 645 metros

Llevamos meses defendiendo, en este cuaderno y en la política editorial del sitio, la primacía del trazado oficial sobre el calculado. La frase que repetimos es «si existe GPX oficial, lo usamos; si no, BRouter con sello documental». Esa jerarquía sigue siendo correcta el 95 % del tiempo. Pero esta semana, integrando los KML de la Xunta para el Camino Inglés y el Norte gallego, descubrimos que el otro 5 % existe y conviene tenerlo claro.

El salto de 645 metros en la Bruma-Sigüeiro

Tras integrar las cinco etapas del Camino Inglés desde el KML oficial de la Xunta, una de ellas — la cuarta, de Bruma a Sigüeiro — apareció en la auditoría con un salto de 645 metros entre dos puntos consecutivos del trazado. El umbral que consideramos «saludable» es 500 metros. Por encima, asumimos que hay algo raro y revisamos. La etapa entera mide 24 km. El salto está a apenas dos kilómetros del inicio, en una zona rural sin grandes obstáculos cartográficos. ¿Qué pasaba?

La respuesta, después de un rato inspeccionando los placemarks del KML: el archivo Xunta tiene dos vértices vecinos sin un vértice intermedio que debería estar ahí. La línea va correctamente de un punto al siguiente, pero entre ambos hay una distancia geográfica de 645 metros sin nada que la rellene. No es un error del algoritmo. Es una omisión real en el archivo digitalizado.

Lo curioso es que, cuando calculábamos esa misma etapa con BRouter sobre OpenStreetMap, el motor producía cientos de puntos intermedios siguiendo el sendero real. El BRouter «inventaba» la continuidad — no inventaba la geometría, la deducía de la red OSM bien mapeada de esa zona. El KML oficial Xunta, en cambio, daba una poligonal con menos vértices y, en ese tramo concreto, dejaba un agujero.

La pregunta editorial inmediata: ¿cuál de los dos publicamos?

Cuándo el oficial gana

El argumento a favor del oficial es claro y nos lo creemos: la Xunta firma el trazado, asume su delimitación legal, garantiza que es el camino sancionado por la administración. Si un peregrino lo descarga y lo sigue, está siguiendo lo que la Xunta dice que es el Camino. Eso vale más que cualquier cálculo nuestro por elegante que sea.

Para 21 de las 22 etapas Xunta que hemos integrado, esto se cumple sin discusión. El trazado oficial pasa por las calles, atajos, puentes y desvíos que la administración considera Camino. BRouter, aunque tenga la red OSM completa, calcularía un trazado «ruteable» que no coincide con la geometría sancionada (por ejemplo, podría meterse por una variante peatonal moderna que no es la jacobea histórica).

Cuándo el oficial pierde — sin perder

Pero hay tres patrones donde el oficial baja la calidad respecto a alternativas:

1. Gaps de digitalización. El caso del Inglés E4. El KML Xunta tiene una omisión de vértice intermedio que produce una línea recta de 645 m entre dos puntos. Geográficamente está dentro del corredor del Camino, pero la línea concreta no sigue el sendero real ese tramo. BRouter sí lo seguiría porque OSM tiene esa zona bien mapeada.

2. Nomenclatura inconsistente entre etapas y sub-segmentos. Algunos KML mezclan el placemark del tramo completo con los placemarks de sus sub-segmentos. Si los procesamos a ciegas, duplicamos parte del recorrido. Si elegimos solo el «entero», descartamos lo que en realidad era media etapa. Nos pasó en la Pontevedra-Caldas de Reis: hasta integrar correctamente la subdivisión, faltaban cinco kilómetros enteros.

3. Etapas Xunta que no coinciden con etapas proyecto. El Camino Norte gallego de Xunta divide en ocho etapas; nuestro proyecto sigue las paradas históricas más comunes y tiene otras seis. Para casarlos tuvimos que recortar etapas Xunta por coordenada (donde empieza Lourenzá-Abadín, donde acaba en Mondoñedo) y concatenar dos para una. No es una crítica a la Xunta — son criterios distintos de división — pero requiere intervención editorial cuidadosa, no automática.

Lo que hicimos en Bruma-Sigüeiro

Para la etapa con salto de 645 m del Inglés, podríamos haber «rellenado» el gap con puntos calculados por BRouter sobre OSM. Habría dado una línea visualmente más bonita. Hubiera supuesto inyectar geometría no firmada por la Xunta dentro de un GeoJSON que dice ser oficial Xunta.

La decisión fue no rellenar. La línea publicada tiene su salto, su discontinuidad y su atribución intacta: «© Xunta de Galicia, dominio público». En la auditoría queda como SALTO 645 m, y en el cuaderno queda esta entrada explicando por qué. El usuario que descargue el GPX lo nota: hay una línea recta de 645 m por un tramo donde tendría que haber un sendero. Si se acerca al mapa, ve que el corredor está bien (las calles de Bruma y el camino hacia Sigüeiro pasan por ahí). El GPS guiará bien al peregrino real porque seguirá la flecha amarilla del sendero, no el GPX al milímetro.

La alternativa — rellenar con BRouter — sería más cómoda pero hipotética. Habríamos publicado una línea «mejor» que ya no es la línea Xunta. Y la próxima vez que la Xunta actualice su KML y rellene ese gap por su cuenta, nuestra línea diferiría de la oficial sin haberlo declarado nunca. Es una grieta editorial pequeña que se podría meter sin que nadie nos critique. Decidimos que no se mete.

Cuándo BRouter sí puede ganar al oficial

Hay un caso donde podríamos elegir BRouter sobre el oficial, aunque por ahora no lo aplicamos: cuando el oficial sea visiblemente erróneo en cota o trayectoria (por ejemplo, una etapa con waypoints geocodificados a 8 kilómetros del trazado real). Pasó en H25 con el Inglés Etapa 3: el oficial Xunta daba la línea correcta del sendero, pero los nombres de las paradas — Bruma, Sigüeiro — venían geocodificados con coordenadas de Wikipedia que estaban a 8.769 metros del trazado real. En ese caso aplicamos un snap de los waypoints al trazado oficial. No reemplazamos el oficial; lo limpiamos.

La regla que sacamos: el oficial gana al cálculo como geometría. Pero la información asociada (waypoints, paradas, kilometrajes) puede necesitar limpieza cuando viene de fuentes secundarias. Es una distinción sutil pero útil.

El sello editorial completo

Tras esta semana, los sellos de track del proyecto son:

oficial-cartografia — KML/GPX descargado del CNIG, Xunta, JCyL, ICGC. Geometría sin modificar. Los gaps son los gaps.

oficial-cartografia-snap — geometría oficial, waypoints/paradas limpiados con snap al trazado para corregir geocodificación incorrecta. No alteramos la línea; alteramos los puntos asociados.

oficial-federativo — FEDME o federación autonómica. Equivalente a oficial.

comunitario-verificado — relations OSM con metadatos completos.

interpolado-brouter — cálculo BRouter declarado. Para uso documental, no como GPS de campo.

esquematico-geodesico — línea recta declarada (glaciares, cumbres no rutables).

La novedad respecto al sello anterior es el sub-sello -snap. Lo introducimos esta semana cuando descubrimos que los KML Xunta venían con waypoints geocodificados externamente que no caían sobre el trazado oficial. El snap nos permite mantener la línea oficial intacta — que es lo que el usuario descarga al GPS — pero corregir las paradas asociadas para que el mapa interactivo coincida visualmente con la línea.

El resumen incómodo

Defender al 100 % la primacía del trazado oficial fue cómodo cuando éramos pocos y los oficiales eran homogéneos. Ahora que llevamos 22 etapas integradas desde cuatro KML Xunta distintos (Portugués, Inglés, Francés gallego, Norte gallego), aparecen las inconsistencias que un sistema con muchas cabezas siempre tiene. La política sigue siendo la misma — preferimos lo oficial — pero la implementación se ha vuelto más cuidadosa.

Si el día de mañana CNIG publica los 50.000 km de FEDME en KML como prometen, repetiremos esta auditoría. Apostaría a que también encontraremos gaps. Eso no invalida la fuente; valida la auditoría.

Cristian Corrales
· Tras integrar Norte gallego y Francés gallego H27